
En Cast: Cruces, vértices geodésicos, placas dedicadas, guitarras metálicas, fotos de la suegra... nuestras cumbres son acosadas por la invasión de objetos diversos que pienso rompen la soledad y la intimidad que uno busca en estas alturas. Pero también es cierto que algunos llevan tanto tiempo entre nosotros que ya tienen vida propia y no entenderíamos estos montes sin ellos. Uno es la Cruz del Pienzu, una historia que comenzó en 1911 y que en una serie de entradas vamos a contaros.
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