En Cast: No puede pasar el otoño sin que hagamos una visita a este viejo amigo. En Cuesta Fría, reino de las hayas, el Roblón logró hacerse el amo, y eso que algún rayo se encargó de bajarle los humos. Esta vez medimos en “llaniscas” para comparar y, como veis, tiene unas cuantas de altura y de grosor. Con la estampa del otoño le decimos “hasta la primavera que viene”... o igual toca hacerle una reverencia invernal con nieve ¡quién sabe!
viernes, 19 de noviembre de 2010
El Rei de Cuesta Fría
En Cast: No puede pasar el otoño sin que hagamos una visita a este viejo amigo. En Cuesta Fría, reino de las hayas, el Roblón logró hacerse el amo, y eso que algún rayo se encargó de bajarle los humos. Esta vez medimos en “llaniscas” para comparar y, como veis, tiene unas cuantas de altura y de grosor. Con la estampa del otoño le decimos “hasta la primavera que viene”... o igual toca hacerle una reverencia invernal con nieve ¡quién sabe!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
Nun aprendemos. Lo que fizo esa moza ficímoslo toos. Sí yeramos munchos, abarcábamos el roble pa ver la medía de paisanos.
¿Y qué pasó?
El entorno del árbol, que antaño yera verde, quedó convertíu en un desierto de tierra.
Tien razón Ignacio Abella (entrada anterior sobre el castañón).
Y lo peor, ye que ya non recuerdo los paisanos que facíen falta pa abaarcalu.
Ricardo.
Impresionante! Te recomiendo visitar el que hay en el bosque Peloño, a simple vista diria que mucho mas grande!
Un saludu!
Ricardo: el problema aquí está en que el camino pasa al borde del árbol y ye inevitable pisar. Pero eso si, por la otra parte, por donde no pasa, ni tocarla.
Sara: pues ya llevo la vara de medir en "llanisques" pa comparar. También en Pandoriellu, por encima de Riofabar, creo que hay uno de impresión. A ve si vamos viendo...
Toño
Publicar un comentario