En Cast: Que la muerte nos iguala a todos lo llevan cantando los poetas desde la Edad Media por lo menos. Y en este trance, que menos que asegurarse el paso a la vida eterna de cualquier manera: aunque el pudiente apoya la religión “oficial”, mejor protegerse también en la de los aldeanos por si acaso. Para ello, nada mejor que colocar en la puerta del palacio (Inguanzu, Cabrales, siglo XVII) simbologías de ambas creencias, una vela al Dios cristiano (la cruz) y otra al Dios Sol (rosetas y ruedas solares), así la salvación está más cerca. Ricos y pobres, separados en la existencia ante el deseo de un cambio de suerte en sus vidas y unidos frente a un mismo destino.
viernes, 15 de abril de 2011
Por si acasu...
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