




En Cast: Bueno, la parada ya nos permitió descansar y deleitarnos con vistas como las que ofrecen las ruinas de El Olla de Moledizos y Altos del Verde (primera foto). Toca reanudar la marcha. Y para empezar bien, tras el descanso, la zona más complicada, donde el caos de rocas y árboles puede hacer que perdamos la senda: Los Llerones. En la segunda foto se ven algunos de los bloques de piedra de todos los tamaños y formas que nos salen al paso. Suerte de las marcas PR, que logran orientarnos en este encrespado mar de rocas. Una vez sorteado el "peligro" y ya vueltos a guiar por la huella de esta senda centenaria, en una zona más tranquila, llegamos a los tramos de bosque: el Montín de la Texía (tercera foto). Disfrutando del arbolado y de algún claro que nos permite ver la maravilla que nos rodea, llegamos al entronque con el camino más amplio que viene de Soto de Sajambre por Llagubeño (foto cuatro ya cerca del cruce). Ya solo resta llanear hasta la collada Barcinera (antiguamente Varcinera, última imagen) donde un mojón nos indica que los pastos cambian de propietario y termina el Camín de los Rocinos ¡pero ya veremos el premio!. Antes de bajar a Carombo, un nuevo descanso, pues la vista de Peña Santa (de Castilla) emergiendo del hayedo merece unos minutos de éxtasis. La meta puede esperar.
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