En Cast: Pasa el temporal y aprovechamos a salir a disfrutar de la nieve caída. Nos armamos de tres capas de gore-tex, raquetas, piolets, GPS... mil utensilios para sentirnos seguros. Comenzamos a caminar y alcanzamos el rincón más apartado del monte. No vemos a nadie alrededor, nieve y nieve con alguna roca; estamos completamente solos y una extraña sensación de bienestar nos recorre el cuerpo. Damos los siguientes pasos y, de repente, por la derecha, encontramos unas huellas: alguien pasó antes que nosotros; el Sr. Raposo. Y se ve que tranquilo, al trote, en un lugar inhóspito, y sin la "impedimenta" que necesita el montañero. Entonces, también de repente, nos sentimos pequeños, muy pequeños ¡que lecciones nos da la Naturaleza y que inútiles somos!
jueves, 14 de enero de 2010
Un rastru na ñeve
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3 comentarios:
jajaja que grande Toño..
los raposos de cuatro pates son la hostia, los peligrosos son los de dos!!! ajaj
tengo que tirame yo al monte a ver como ta la cosa.. aunque apunta que aun voy tardar unos dies...
tallueuuu
Muchas veces me pregunto de qué vivirán esos pequeños animales en invierno. Con la nieve recién caida las huellas delatan la fauna y te sorprendes de los animales con los que compartimos la montaña. El otro día vimos jabalíes, huellas de raposo, lobo, venado...
Qué insignificantes somos ¿Verdad?
No somos nada¡¡¡¡¡¡ Y si, hay que aprovechar la nieve, que vase sin que nos demos cuenta, aunque mejor esperar un pocu a que asiente Manuel. Gracies poles visites:
Toño
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