

En Cast: Estas fechas están muy arraigadas desde siempre en la cultura asturiana. Por poner algunos ejemplos: en la época celta, en estos primeros días del mes, se celebraba el Samain, que era la entrada del Año Nuevo traido por el dios de los muertos y por los antepasados que ya no estaban, pues se creía que éstos protegían a los vivos. Luego, al llegar el cristianismo, éste aprovechó la implantación e importancia de las antiguas creencias para imponer sobre ellas su visión del mundo de los difuntos y fueron los vivos los que pasaron a proteger a los muertos, rezando para que alcancen la salvación eterna. Ahora, cerrando un extrano círculo, regresa de nuevo la tradición celta, tras su paso por los E.E.U.U., en forma de "Jalogüín" a la americana ¿por qué esta obsesión de dejarnos deslumbrar por lo de fuera?. Pero para mi la parte más hermosa de estos eventos es lo que tienen de vuelta de las gentes al origen: muchos de los que un día tuvieron que marchar de pueblos y aldeas, retornan, al calor del recuerdo de sus antepasados y durante una jornada o quizás sólo unas horas, a los lugares que los vieron nacer y crecer. Cuando ellos también desaparezcan, muchas sepulturas y sitios caerán en el olvido, poniendo una piedra más en el muro del cementerio en que se está convirtiendo la Asturias rural.
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