En Cast: La observación es la madre de las ciencias. Por eso es un gusto fijarse en cualquier detallín, por pequeño que sea: siempre se aprende algo. En este caso, es la inscripción de un dintel de una puerta lo que nos llama la atención y con ella sacamos tres conclusiones: el año de construcción; las iniciales del maestro cantero, que nos dejarán reconocer más obras del mismo en la comarca; y, sobre todo, que en 1869, todavía la superstición entre la gente era grande y buscaban protección contra los males por medio de toda clase de amuletos, en esta casa una cruz. Aquí el beneficio es para las personas, pero también pueden verse estos símbolos en cuadras, para los animales, o en horreos, para las cosechas. Y quizás en algún sitio más, hay que seguir observando.
sábado, 28 de noviembre de 2009
Na sobrepuerta
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