

En Cast: Cuando éramos críos, nuestra madre nos llevaba los domingos y días festivos a la iglesia. A la misma entrada, mojábamos los dedos en la pila de agua bendita y nos santiguábamos en señal de respeto a lo grandioso que allí había. Hoy, ya mayorcitos, esos domingos y días festivos vamos al monte y, algunas veces, sucede, como a la misma entrada del bosque de Vierru, que podemos santiguarnos en una pila natural, en señal de respeto y admiración a lo grandioso que vamos a ver, algo que ninguna catedral humana podrá igualar. Solo me queda enseñároslo.
2 comentarios:
Precioses semeyes y prestosu testu.
(Siempre presta parar perequí).
Gracies, gracies, asina siempre trabaya ún más agustu. Un saludu y gracies de nuevu poles visites:
Toño
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