En Cast: Ojeando algunas puertas podemos encontrar lejanas tradiciones y olvidados mitos de Asturias: lo que hoy son simples adornos, antaño eran símbolos protectores. En su origen, la cruz de la cerradura impedía que por la misma se pudieran colar los malos espíritus y la "sestafueya", "roseta" o "flor galana" (diferentes nombres en asturiano para un mismo símbolo. Última foto) era una representación solar que ahuyentaba las tinieblas y el mal. Con el correr de los años, fueron cambiando las creencias populares y estas manifestaciones artísticas perdieron su función mágico-religiosa y los artesanos las copiaban por motivos estéticos simplemente. Es la labor olvidadiza del tiempo... y unas cuantas manos de pintura.
martes, 30 de marzo de 2010
Amparu
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