


En Cast: Algunas veces escogemos lo fácil pero otras nos apetece algo más complicado ¡pero no mucho!. Entonces, disfrutamos metiéndonos por sitios que conocemos pero que con el invierno presentan otra cara diferente, desconocida, casi como la que no podemos ver de la Luna. Descubrimos el placer de caminar sin rumbo fijo por la nieve abriendo nuevos caminos, que en nada se parecen a los del verano, y de admirar la montaña con otras formas y de un blanco deslumbrante (en este caso, la Montaña de Cuadonga/Covadonga y las altas cumbres del Macizo Occidental o del Cornión). Todo ello culminado por la compañía de algún buen amigo. Una buena manera de decir adiós a la estación invernal que ya casi, casi nos deja.
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