
En Cast: Ya tenemos la huerta sembrada desde hace un mes y ya toca la pimera limpieza de malas hierbas, lo que aquí llamamos "sallar". Y quiere la casualidad que dando un paseín por uno de los miles de pueblos asturianos, abandonada tras un muro, encontráramos una salladora (máquina de sallar) de la época de la industrialización de Asturias. Hasta esos inicios del siglo XX, el campo asturiano vivía un atraso secular y en una economía de subsistencia donde solo existían los aperos de toda la vida, hechos de madera, principalmente, a la que se podía unir un trozo de hierro (una azada, algunos arados o una guadaña por ejemplo). El nacimiento de una masa obrera creciente a la que había que surtir de alimento, hizo que las condiciones económicas de las caserías fueran mejorando, gracias principalmente a la ganadería (venta de leche y carne para las ciudades, cada día más grandes). A la vez, en algunos casos llegaba un dinero extra de algún familiar que hubiera hecho fortuna con la emigración y las nuevas industrias fabricaban maquinaria cada vez más asequible, con lo que algunos campesinos pudieron empezar a invertir en mecanizarse. Fueron cambios muy importantes pero lentos lentos y que no llegaron a todos. Máquinas como la que os enseño, hicieron las labores del campo menos pesadas: permitía "sallar" (limpiar las malas hierbas) el maíz, por ejemplo, con mucho menos trabajo y tambien se podía emplear en hacer los riegos para plantarlo, ahorrando el hacerlo a mano. Más tarde ya llegaron los tractores, arrinconando estos utensilios debajo de horreos, paneras y tendejones. Y luego estamos los que ni uno ni otro: seguimos tirando de la popular hazada.
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