En Cast: Para terminar la semana, vamos a estrenar una sección nueva en el blog que llamaremos “tesoros escondidos”: trataremos de enseñar cosas que nos parecen interesantes pero que, si no nos las cuentan, igual nos pasan desapercibidas entre otras también importantes. Para comenzar, vamos a trasladarnos a una de las parroquias para nosotros más hermosas del municipio de La Villa/Villaviciosa: Bedriñana. Allí se encuentra la iglesia de San Andrés, de porte románico, pero con algunos indicios de ser una joya escondida del mal llamado a nuestro entender prerrománico. Las ventanitas norte y sur, un modillón en la esquina noroeste y, sobre todo, la celosía oeste similar a la cercana de Valdediós, demuestran que estamos ante una construcción en origen de arte asturiano (siglos IX y X, ahora si bien nominado) camuflada por reformas posteriores en otros estilos. Merece la pena hacer una visitina para disfrutar de estas maravillas en piedra resaltadas por la restauración de hace pocos años, para nosotros de buen gusto. Otro modo de apreciar la Ría y su entorno: otra vez dos tesoros por uno ¡estamos que lo regalamos!
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viernes, 12 de agosto de 2011
Ayalgues amatagaes: Bedriñana
En Cast: Para terminar la semana, vamos a estrenar una sección nueva en el blog que llamaremos “tesoros escondidos”: trataremos de enseñar cosas que nos parecen interesantes pero que, si no nos las cuentan, igual nos pasan desapercibidas entre otras también importantes. Para comenzar, vamos a trasladarnos a una de las parroquias para nosotros más hermosas del municipio de La Villa/Villaviciosa: Bedriñana. Allí se encuentra la iglesia de San Andrés, de porte románico, pero con algunos indicios de ser una joya escondida del mal llamado a nuestro entender prerrománico. Las ventanitas norte y sur, un modillón en la esquina noroeste y, sobre todo, la celosía oeste similar a la cercana de Valdediós, demuestran que estamos ante una construcción en origen de arte asturiano (siglos IX y X, ahora si bien nominado) camuflada por reformas posteriores en otros estilos. Merece la pena hacer una visitina para disfrutar de estas maravillas en piedra resaltadas por la restauración de hace pocos años, para nosotros de buen gusto. Otro modo de apreciar la Ría y su entorno: otra vez dos tesoros por uno ¡estamos que lo regalamos!
martes, 16 de noviembre de 2010
Castañes... y castaños
En Cast: ¡Casi se me olvida! Está finalizando el tiempo de las castañas y todavía no os recomendé ir a apañarlas. Es una labor entretenida y bien recompensada: asadas, cocidas con leche y hasta en pote, son un sabroso premio al esfuerzo. Y si la cosecha no es muy grande, siempre podemos consolarnos alucinando ante árboles milenarios como La Narezona, en Liébana, con trece metros de perímetro y un elevado número de brotes (“pimpollas” en la zona), algunos de tal grosor que bien podían ser pies independientes. ¡Cuantas generaciones encontrarían el refugio de sus ramas, madera y fruto! Nota: pido perdón públicamente por subirme al árbol, cosa que no se debe hacer en estos monumentos vivos, al igual que pisar mucho el terreno cercano al tronco, porque no les sienta bien. Es algo que no sabía aquel día y que aprendí luego leyendo uno de los magníficos libros de Ignacio Abella.
viernes, 27 de agosto de 2010
La Lloraza
En Cast: Anteayer hablamos de cierres de piedra para las fincas y hoy toca hablar de cierres de piedra para las almas. En nuestro recorrido por Les Mariñes (Oles, Argüeru, Careñes, Castiellu...) descubrimos otro de sus secretos, la iglesia de Santolaya/Santa Eulalia de La Lloraza, se cree que del siglo XII, con todo su encanto del románico rural asturiano: sencillez ante todo, con una sola nave y cubierta de madera, ábside cuadrado y decoración reducida a la ventana de éste y las portadas y el arco toral pero, eso sí, digna de admirar. Podemos estar un buen rato dándole a la imaginación intentando entender lo que quería trasmitirnos este artista medieval en su lienzo pétreo. Pero ¡cuidado! no quedemos atrapados en estos muros de piedra, quedan cosas por disfrutar en el rincón entre la tierra y el mar que son Les Mariñes.
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